El agua entra en la era digital
para afrontar el cambio climático

La gestión de los recursos naturales desde la tecnología ofrece nuevas
herramientas para anticipar riesgos, optimizar el uso de los recursos y
garantizar su sostenibilidad

El cambio climático está obligando a replantear algo tan básico como la manera de gestionar el agua. En España, a períodos largos de sequía se suman episodios de lluvias muy intensas y otros fenómenos extremos. Todo ello pone a prueba las infraestructuras, como las redes de abastecimiento, las estaciones de tratamiento o las instalaciones de saneamiento, y hace más difícil prever qué necesidades habrá en cada momento.

En este contexto, no basta con tener buenas infraestructuras. También es cada vez más importante saber qué está ocurriendo en tiempo real y poder anticiparse a posibles problemas.

Aunque comunidades autónomas como Andalucía y Cataluña son zonas estructuralmente afectadas por la escasez de agua, las condiciones climáticas de este año han provocado que regiones tradicionalmente húmedas como Galicia sufran un impacto severo por la sequía. Al mismo tiempo, otras zonas de España, como la Comunidad Valenciana, han tenido que hacer frente a episodios de lluvias torrenciales. Son dos situaciones diferentes que muestran un mismo reto: gestionar un recurso cada vez más condicionado por un clima más cambiante y por una demanda de agua que sigue siendo elevada.

Tecnología para utilizar mejor el agua y responder antes

Los efectos de estos fenómenos van más allá de que haya más o menos agua disponible. Las lluvias intensas, las inundaciones o las sequías también pueden dañar las redes y las instalaciones y provocar afecciones en servicios básicos como el abastecimiento de agua, el saneamiento o su tratamiento. Cuando ocurre algo así, poder detectar el problema y reaccionar rápidamente es fundamental.

Por eso, la respuesta combina dos elementos: infraestructuras preparadas frente a fenómenos adversos e innovación para gestionar los recursos. En este segundo ámbito, la digitalización está adquiriendo cada vez más importancia.

Sensores, sistemas de control, inteligencia artificial y análisis de datos permiten conocer mejor qué está pasando en una red de agua. También ayudan a detectar posibles anomalías y a actuar antes de que terminen provocando una avería o una interrupción del servicio.

En España, Veolia gestiona servicios de agua para 13,5 millones de personas en más de 1.000 municipios. La compañía está incorporando estas tecnologías a distintas partes del ciclo del agua con un objetivo sencillo: utilizar mejor los recursos y detectar las incidencias con antelación.

Más datos para optimizar cada gota

Hoy es posible controlar muchos aspectos de las redes de agua que antes eran más difíciles de detectar. Por ejemplo, los sensores IoT, dispositivos conectados que recopilan información de forma automática, pueden enviar continuamente datos sobre el estado de las redes y las instalaciones.

Estos datos pueden combinarse con herramientas de análisis, inteligencia artificial y otras tecnologías para detectar fugas, controlar la calidad del agua, mejorar su tratamiento y distribución o conocer mejor cómo y cuándo se consume.

La tecnología también está cambiando la forma de preservar las infraestructuras. El mantenimiento predictivo actúa antes de que aparezca la avería: analiza los datos para encontrar señales que indiquen que una máquina o una instalación puede estar empezando a fallar, ahorrando tiempo y costes.

Otra herramienta son los gemelos digitales, una tecnología avanzada que crea una representación virtual de una instalación o de un sistema real para poder estudiar cómo funcionaría en distintas situaciones.

Por ejemplo, se puede simular qué podría ocurrir ante determinados niveles de lluvia, cambios en el consumo o problemas en una instalación, sin tener que esperar a que esas situaciones ocurran realmente. En un contexto en el que el comportamiento del clima resulta cada vez más difícil de prever, estas simulaciones pueden ayudar a preparar diferentes respuestas.

La inteligencia artificial también se está incorporando a la gestión del agua, mientras que las herramientas de análisis permiten estudiar grandes cantidades de información. En el caso de Veolia, se analizan más de 60 millones de datos diarios que ayudan a tomar decisiones útiles.

De la reacción a la anticipación

Este es uno de los principales cambios que puede aportar la digitalización. Durante mucho tiempo, la gestión de las infraestructuras se ha basado en buena medida en actuar cuando aparecía una incidencia. Ahora, disponer de información en tiempo real permite avanzar hacia una gestión más preventiva y predictiva: es decir, intentar identificar los problemas antes de que ocurran o cuando todavía son pequeños.

Una de las iniciativas de Veolia en este ámbito es Hubgrade, una red de centros y servicios digitales que monitoriza datos de infraestructuras de agua, energía y residuos. La plataforma combina los datos obtenidos de instalaciones y sensores con herramientas de inteligencia artificial y análisis para ayudar a seguir las operaciones y detectar posibles fallos.

En España, Hubgrade cuenta con 17 hubs operativos, más de 2.500 instalaciones monitorizadas y más de 3 millones de contadores inteligentes. Según los datos facilitados por la compañía, esta gestión digitalizada permite ahorrar cada año 1,5 millones de euros en energía, 4,5 millones de litros de agua y evitar la emisión de 183.000 toneladas de CO₂.

Estas cifras ayudan a entender una idea importante: digitalizar una red de agua no consiste simplemente en instalar sensores o reunir millones de datos. El verdadero cambio se produce cuando esa información permite detectar una fuga, corregir un proceso, reducir el consumo o decidir rápidamente dónde hace falta intervención.

Cuando llega una situación extrema

La utilidad de estas herramientas se hace especialmente evidente cuando las condiciones habituales cambian de forma brusca. La DANA que afectó a Valencia en 2024, por ejemplo, puso a prueba numerosas infraestructuras y servicios y obligó a movilizar recursos rápidamente.

Durante aquel episodio, Veolia digitalizó más de 9.300 tareas relacionadas con los trabajos realizados sobre el terreno. Esta herramienta permitió seguir el avance de las actuaciones, coordinar a los equipos y decidir qué intervenciones debían atenderse antes. Al mismo tiempo, la compañía multiplicó por siete sus medios humanos para responder a las necesidades provocadas por la emergencia.

En situaciones de este tipo, disponer de información organizada y accesible puede facilitar la coordinación. Saber qué instalaciones están afectadas, qué trabajos se han realizado y dónde hace falta enviar equipos permite ahorrar tiempo y organizar mejor una respuesta que, en una emergencia, debe llevarse a cabo bajo mucha presión.

La experiencia también muestra algo que resulta útil para la gestión diaria: la capacidad de responder a una emergencia se prepara antes de que llegue. Hace falta contar con infraestructuras preparadas, procedimientos claros y herramientas que permitan conocer en todo momento el estado de los servicios.

El impulso de la inversión pública

La transformación digital del sector del agua cuenta además con el apoyo del PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico con los fondos europeos NextGenerationEU. Este programa busca modernizar la gestión del agua y hacerla más eficiente y conectada, algo especialmente relevante ante los retos que plantea el cambio climático.

En este marco, las empresas concesionarias y mixtas de servicios de abastecimiento de agua de Veolia en España han obtenido, según los datos facilitados por la compañía, el 40% de las subvenciones concedidas al segmento privado. Esta financiación ha permitido poner en marcha 17 proyectos, con una dotación de 76 millones de euros que alcanza los 109 millones al sumar la cofinanciación.

Los proyectos se desarrollan en 209 municipios y benefician a más de 6,2 millones de habitantes. Entre ellos hay grandes ciudades, como Barcelona o Alicante, y municipios de menor tamaño y densidad de población, como Orense o Badajoz. Las actuaciones afectan a distintas fases de la gestión del agua y buscan mejorar la eficiencia de las operaciones, facilitar la toma de decisiones y reforzar la protección del medio ambiente. También incluyen medidas relacionadas con el ahorro de agua, la mejora de los procesos y la regeneración del agua, es decir, su tratamiento para poder volver a utilizarla para determinados usos.

Digitalizar las instalaciones es solo una parte del proceso. Elverdadero reto es conseguir que toda esa información sirva para tomar mejores decisiones y hacerlo a tiempo. En un escenario marcado por períodos de sequía más largos, lluvias intensas y una creciente presión sobre los recursos, saber qué está ocurriendo gracias a la tecnología puede marcar la diferencia entre esperar a que aparezca un problema y actuar antes de que ocurra.

La idea de fondo es sencilla: cuando el clima es más difícil de prever, no solo importa tener capacidad para responder cuando surge un problema. También importa cada vez más tener información suficiente para detectarlo antes y poder actuar a tiempo.

Texto: Fernando Baquero

Maquetación: Simón Sánchez, Gala Espín

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